"Galimatías","Timidez, "Se abrió para mi","Digna soledad","Crepúsculo".......
¿Pueden acaso hablar y sentir las flores?.En los jardines encatados de MARÍA JESÚS CASAL
(La Coruña) emergen éstas de las sombras para asombrarnos con sus formas inquietantes -rosas
orquideas,lirios y amapolas gigantes-,para seducirnos con su carne lisa y sus oquedades de
colores.Las flores, prodigiosamente ampliadas aquí hasta abarcar en su barroca presencia toda
la superficie del cuadro,son un inextricable conjunto de curvas, de aterciopeladas y sinuosas
láminas , de pistilos y estambres y tras sus pétalos y hojas se esconden los duendes de esta
selva fantástica los únicos que comprenden el lenguaje de las plantas.Son pinturas al pastel
opacas y mates siempre:los pétalos parecen hechos de una ,materia desconocida y espesa
la luz solidifica,los colores emanan del interior de las cosas......De ahí que tengan estas plantas
hermosas y perfectas,ese aspecto tan seductor y peligroso,pues diríase que,en algún rincón
olvidado de este jardín sombrío,se agitan,se estremecen y se hablan entre ellas.
JAVIER RUBIO NOMBLOT Crítico de arte,El Punto de las Artes ,MADRID